Jim Morrison: Por qué los cuervos nos enamoramos de los poetas suicidas?
Solo quiero decir que dónde quiera que estés, espero que haya valido la pena tu pérdida, y no seas víctima de Satanás pinchándote tu hermoso trasero con su tridente mientras te obliga a escuchar regueton y te congelas estando mudo sin poder expresar lo que vive en tu alma (esa es mi idea del infierno).
Hace 2 años y 3 días recordé en el blog anterior la muerte de James Douglas Morrison, quien es mi amor platónico desde que escuché su voz por primera vez. Lo que siempre quise fue tener 10 hijos con él escucharle cantar todo el día, con esa su voz que me seduce de una forma especial cada vez que la escucho y tener la capacidad de comprender sin necesidad de alucinógenos la poesía que escribe.
Cuando escuche su música por primera vez, es decir, realmente la escuché, fue por la época en la que Stone hizo la película, y hasta buscar con urgencia toda su música y antes de ver la peli, así de enamorada y con el propósito de viajar a LA lo más pronto posible para conocerlo y realizar mi sueño, me vengo a enterar que estaba muerto. En plena adolescencia me rompió el corazón un poeta maravilloso, cantante singular que se fue a morir por borracho y drogado. Bueno, creo que la trama de mi tragedia no es nada original.

Pero hoy me doy cuenta que el daño es mayor a través de los años, mientras la música cambia, las tendencias crean géneros raros de rock, desde alternativo, tradicional, pesado o acicalado como las masa lo demandan, a veces siento que escucho lo mismo que hace 10 años, resampleado de alguna forma o con un cantante de potente voz y mejor peinado.
Lo peor es que la melancolía llega al turntable de algunos DJs y escucho entre los beats pesados de tantos su voz en el fondo modificando sus acordes subiéndole uno o dos tonos sus RPMs originales. Pero estás ahí, con tu voz singular.
Por qué crees que estos tipos que se dedican a crear música con sus computadoras se les ocurrió usar tu voz para mezclarlo con beats acelerados que no eran de tu época y no se si entenderías? …se te extraña. Como tu, no se si habrá otro algún día, no se si otro poeta loco logre tocar a tanta gente con sus divagues y seducir a tantas mujeres con tu mirada y voz.
Ahora me enojo, porque de nada me sirve postear sagradamente alguna remembranza o foto de la fecha en la que las consecuencias del estilo de vida que seguiste te hundieron en una tina, y dejaron tus restos para que al tiempo se pudran y apesten, para que los pongan en una tumba que se convirtió un lugar de peregrinaje para muchos donde los cuervos te visitarán, tus fanáticos te visitaran pero solo se quedaran con las fotos de la piedra fría y muda, y la falta de tu voz lograra un silencio hiriente.
Luego de mi queja pública sobre por qué este año me siento particularmente enojada al recordar esa fecha, copio unos hechos curiosos sobre los asuntos posteriores a su muerte, específicamente sobre su tumba.
En la mañana del siete de Julio de 1971, Jim Morrison fue enterrado en el antiguo cementerio publico de París “Pére Lachaise”, a cuatro metros de profundidad, en la sexta división, segunda fila, tumba numero cinco, lugar reservado para los nichos baratos. El ataúd y toda la ceremonia costo a su novia Pam Courson 878 francos antiguos, unos 50 dólares actuales.
En agosto de 1971 las autoridades pusieron en la tumba una placa de madera con el nombre escrito erróneamente “Morisson”. Esta placa fue robada en pocos meses. En 72 una placa de metal negro fue puesta (también mal escrito el nombre) “Morisson, James Douglas”. Esta placa fue también robada. En 1973 una pequeña placa de piedra fue atornillada a la tumba, después del robo de esta, las autoridades decidieron dejar la tumba sin marcar. Hasta el dos de julio de 1981 en el que un fan yugoslavo esculpió el busto de Jim en mármol blanco y lo puso encima de la tumba, después de ser pintado roto y casi destruido fue robado la noche del siete al ocho de agosto de 1988 por un fan francés.
En diciembre de 1990 la familia Morrison instalo una piedra rectangular con una placa metálica en la que se puede leer James Douglas Morrison, 1943-1971, y una inscripción en griego “KATA TON DAIMONA EAYTOY”, las traducciones pueden ser varias, en antiguo griego “El diablo dentro de si mismo” o también “Para el divino espíritu dentro de si mismo” y en nuevo griego “El causo sus propios demonios” o también “La genialidad en su mente”. Es así como esta la tumba actualmente.

Texto copiado del sitio: http://perso.wanadoo.es/losdoors/paris2000.htm
Imagen: Cortesía de mi amiga Paula a quién mande el año pasado expresamente a Paris para que me saque esta foto de la tumba de Jim.
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