
Así la energía básica que mueve este universo, constante rebota en mi mente, rebota y gira sin encontrar estabilidad por su antisentido, en el umbral de mi locura.
Mientras más me acerco a planetas distantes de la galaxia próxima, más me alejo de la sinergia que logra que cada día siga al siguiente en mi vida.
Me adormezco y envuelvo en polvo de luna, mientras mi planeta se erosiona a una velocidad incontrolable, inconstante y arrítmica. No estoy yo en mi correcta órbita, ya sea para agitar la marea o reflejarme en el sol.Mientras mas me alejo a otros mundos, sin moverme un centímetro de mi eje, esta dimensión y tiempo avanza en su ciclo regular repleto de salidas y puestas de sol, estaciones que continúan madurando mi cuerpo interne sobre mi árida superficie.
Ahora se que lo que quiero, debo volver a poner en orbita mi corazón mientras gira entorno a mi cabeza.
“Omnia sol temperat, purus et subtilis.
Novo mundo reserat faciem Aprilis.
Ad amorem properat animus herilis
Et iocundis imperat deus puerilis. “
Carmina Burana extracto de IV. Omnia Sol temperat – Carl Orff 1936



















