El problema al final, es que el mundo no se acaba.
He tenido tantos encuentros directos con lo oscuro de uno mismo, que me he dado cuenta que muchas veces ese frío, esa falta de incentivos mundanos que se puedan inventar para vivir, no son suficientes y es cuando soy victima de una noche que no termina.
El gran descubrimiento fue que, a tanto letargo por los años que pasan y te convierten en un torrente de paciencia, por las largas noches ya vividas parece que aunque la oscuridad se alarga un tanto más cada día no nos damos cuenta, se vuelve costumbre dormir largas horas y estar inerte mientras el hielo cubre con un manto fino las esperanzas y la vida misma.
En esos momentos, justo antes que el manto siniestro de la muerte en vida me arrulle y la Parca me corone su reina y me haga su esposa en un ritual al que no asistí porque estaba dormida, me doy cuenta que la belleza se ha roto y el encanto poético de vivir y alimentarme de la noche me esta quitando el pulso que necesito para sentir la luz de la luna sobre mi piel.
Aquí me vuelvo mucho más mundana, y comento lo que hemos vivido mi cuervo y yo con los sucesos que ocurren en mi país. No importa lo que lean en la web, o en la prensa, las cosas en Bolivia están tan mal como las pronostican, y tan bien como lo esperan todos los bolivianos.
La razón principal del alejamiento de mi nido fue una depresión que se enmascaro con tedio y abuso de trabajo en la oficina, de esquivar las noticias y todo lo referente con los conflictos, hasta que la sangre se derramó y supe que era momento de tomar un lado. El bando que escogí fue de una ciega esperanza, deje en medio de la noche las ropas negras y me fui a lo más alto donde siempre se distingue una luz y eleve una plegaria. El rezo simplemente pedía que si el cambio tiene que llegar, que lo haga sin derramar más sangre, que el tiempo sane todas las heridas y sea breve para hacer reaccionar sobre los actos de los directamente involucrados, de este pueblo que en general es todavía inocente. Y si es cuestión de razones, que se escuche siempre la que favorezca a todos directa o indirectamente. Antes del amén pedí que ese manto oscuro que cubre a todos, vean o no la tele lean o no los periódicos, no se siga alimentando del pesimismo de la gente que todavía no escogió un lado y no le altere la vida cotidiana comprando en exceso, tapiando sus ventanas y congelando todos sus planes para mañana, porque el hielo que sube por su espina le dice que tal vez no exista uno por como se desarrollan los eventos.
Por ahora todo se quedo en suspenso, la moneda gira en el aire todavía sin mostrar su desenlace. Yo sigo huyendo a la televisión nacional y me lleno de fantasías y evito escuchar a mi cuervo que me cuenta historias siniestras de qué es lo que pasa cuando la humanidad evoluciona y decide en base a violencia llegar a una nueva etapa. Ya paso antes y seguirá sucediendo, sea que caigamos en la paz o en guerra. Si la paz se decide, todos los que compraron por demás sus víveres y ahora tienen un fuerte dolor gástrico, aprenderán que es mejor tener fe que solo dejarse congelar por una noche que se alargó un poco, y se arrepentirán por el tiempo perdido en que intentaron detener el tiempo acarreando todo lo que creían necesario para continuar viviendo. Si la guerra se acerca, se sembraran los cuerpos ya sea de los inocentes o tiranos, para alimentar generaciones futuras, que tomara sus decisiones propias; aprenderemos de nuestros errores y siempre habrá la promesa de otro mañana.
Es mi fe la que me hace sentir que todo caerá en un punto medio, como siempre el día de mañana todo volverá a marchar (si con todo y petardos y bloqueos también), pese al pánico al miedo y a la especulación.
Verán, el mundo no se acaba, puede faltar el sol por un día entero y secarse todas las fuentes de agua incluso por años, pero la vida y la energía misma que habita este planeta se darán modos y volverá a surgir. Lo sabremos los cuervos que muchas veces nos alimentamos de los muertos que yacen en los campos, para darnos vida y esparcir la semilla del hombre por donde volemos. Solo me queda esta noche que se siente más cálida, en búsqueda des solsticio de primavera, que Morrigan haya dejado ya los campos donde los conflictos retumbaban y que no aliente a los corazones que están todavía con ira y creen tener una razón absoluta para demanda la vida de su prójimo y poner la suya en riesgo. Espero que se haya llevado a buen recaudo las almas de los que se murieron y con sus frutos traiga nueva vida a los que los lloran.
Paz
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